lunes, 11 de enero de 2016

UNA NIÑA MALA




Quiero ser una niña mala y no lavar nunca los platos y escaparme de casa. No voy a explicarle las tareas a nadie, ni a tender la cama, no quiero esperar en el balcón, suspirando y aguantando lágrimas, la llegada de papá. Ni con mamá ni con nadie. Cuando sea una niña mala gritaré, lloraré dando alaridos hasta que la casa se caiga. Cuando sea una niña mala no voy a volver a marearme  y a vomitar. Porque no voy a subir al auto que no quiero, para dar las vueltas y los paseos que no quiero, ni voy a comer lo que no quiero, ni a temer que alguien diga si vomitas te lo tragas, pero a papá no se lo hacen tragar. Yo voy a ser una niña mala y solo voy a vomitar cuando me dé la gana, no cuando me obliguen a comer.
Llegaré con  rastros de lápiz rojo en la camisa, oleré a sudor y a trago y me acostaré con la ropa sucia puesta, y roncaré hasta despertar a toda la familia. Todos despiertos, cada uno callado en su rincón, respirando miedo. Quiero ser el ogro y comerme a todos los niños, especialmente a los que no duermen mientras yo ronco y me ahogo. Porque los niños cobardes me irritan. Quiero niños malos y quiero una niña mala que no se asusta por nada.
(…)



La niña mala no tendrá que hacer visitas ni saludar, pie atrás y reverencia, ni sentarse con falda extendida, las manos quietas, sin cruzar las piernas. Las cruzará, el tobillo sobre la rodilla, y las abrirá, el ángulo de  más de noventa, la cabeza alta y la espalda ancha y larga, y se tocará donde le provoque. No volverá a hacer tareas, ni a llevar maleta, ni a dejarse hacer las trenzas, a tirones, cada madrugada, entre el huevo y el café. Nadie le pondrá lazos en la coronilla ni le tomaran fotos aterradas. Tendrá pelo de loba y se sacudirá desde las orejas hasta la cola antes de enfrentarse al bosque.
(...)






Montserrat Ordóñez Vilá. 17 Narradoras Latinoamericanas. Impreso en México 1998 por X Pert Press S.A.de C.V.


Montserrat Ordóñez (1941-2001) colombiana nacida en Barcelona, España. Poeta, traductora, editora y ensayista. Doctora  en Literatura Comparada de la Universidad de Wisconsin. Se desempeñó como profesora titular de la Universidad de los Andes. Publicó entre otros: Ekdysis (poesía), la compilación de textos, La Vorágine: Textos críticos, Escrituras de Hispanoamérica: Una guía bio-bibliográfica

Imágenes tomadas de Internet

martes, 22 de diciembre de 2015

FELIZ NAVIDAD Y FELICES DÍAS



Mis queridos amig@s, paseando por estos caminos de Internet, encontré una serie de postales recordando todas aquellas personas y servicios que un día conocimos y disfrutamos allá por los 50 y 60. Empezando por el repartidor de butano y  la bombona naranja de  inconfundible ruido, que al golpear unas con otras, se anunciaba una vez a la semana, infaltable en la cocina y sobre todo en el invierno  frió de Madrid, para las estufas a gas, peligrosas como ellas solas, autenticas bombas de tiempo...


El cartero, el personaje más esperado durante todo el año, sobre todo las familias que tenían a hijos o hermanos  fuera del país, en Latinoamerica, Alemania etc, buscando mundos mejores donde abrirse y comenzar nuevas vidas. En mi casa no faltaba la copita de vino dulce y el polvorón  para ellos.



El vigilante, en las zonas residenciales o el sereno para las populares, oliendo siempre a alcohol, quizás para soportar las frías y solitarias noches, cargado con cientos de llaves ensartadas en un cilindro metálico que como un milagro, abría puertas al cobijo y al descanso de la noche.



Los repartidores de carbón, de pan, de leche...





El recogedor de basura, el carpintero, el muchacho siempre servicial de la tienda,  la portera, sabedora de anécdotas y chismes, autentico archivo histórico de la zona y el portal...









Con todos ellos, personajes queridos y recordados, conformamos la historia de nuestra infancia y adolescencia, nuestro archivo particular, personajes de nuestra memoria colectiva y familiar...

Imágenes tomadas de Internet

jueves, 10 de septiembre de 2015

CUENTOS CORTOS DE ÁNGELES MASTRETTA




DE OFICINA A OFICINA
A las nueve de la noche, Amalia llevaba once horas de trabajo de parto. Tenía la palidez de una hoja en blanco y el cansancio la había dejado en un silencio que sólo interrumpía su respiración sin rumbo. Entonces su marido llegó de la oficina con la corbata bien anudada y el cabello en paz. Se la quedó mirando, le puso una mano en la mejilla y le dijo: - No te imaginas qué día tan pesado he tenido.





PÉRDIDAS
A  veces el rumor de la nostalgia le subía desde los pies hasta la frente. Y desde las orejas hasta el ombligo algo ardiente le iba corriendo bajo la piel hasta que le brotaba un sudor tibio que en lugar de  aliviarla la ponía al borde de un ataque de llanto. Todo eso empezó a pasarle cuando un hombre que era dos al mismo tiempo desapareció de su vera como de pronto amaina un temporal.
_ Eso es la menopausia- le dijo su hermana tras oírla describir aquella sensación  de angustia repentina-. No tiene nada que ver con la pérdida del animal esquizofrénico que se te fue. Por drástica que te parezca la pérdida de un marido, nunca devasta como la pérdida del estradiol.




RAZÓN DE SOBRA
Soñó que se encontraba con la novia de su marido y no la mataba. Siempre había tenido ganas de apretarle el pescuezo siquiera un ratito. Ganas de encajarle una piedra de su collar en la tráquea, pero nunca pensó que se la encontraría porque sus mundos quedaban tan lejos que si ella hubiera vivido en Bagdad y no en la colonia vecina, de todos modos hubiera estado más cerca Bagdad. No caminaban las calles a la misma hora, ni buscaban la sombra bajo los mismos árboles, ni el sol les ahuyentaba el mismo frío. Por eso no la mató.


DEL LIBRO MARIDOS,  DE  ÁNGELES MASTRETA
2010 EDITORIAL  PLANETA  MEXICANA, S.A de C.V


Imágenes tomadas de Internet

martes, 30 de junio de 2015

RECORDADO GALEANO






EL VIAJE


Oriol Vall, que se ocupa de los recién nacidos  en un hospital de Barcelona, dice que el primer gesto humano es el abrazo. Después de salir al mundo, al principio de sus días, los bebés manotean, como buscando a alguien.
Otros médicos, que se ocupan de los ya vividos, dicen que los viejos, al fin de sus días, mueren queriendo alzar los brazos.
Y así es la cosa, por muchas vueltas que le demos  al asunto, y por muchas palabras que le pongamos. A eso, así de simple, se reduce todo: entre dos aleteos, sin más explicación, transcurre el viaje.



El Beso de Auguste Rodin

VENTANA SOBRE LA UTOPÍA

-Ella está en el horizonte-dice Fernando Birri-. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca, nunca la alcanzaré.

¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar.



Vertume y Pomona de Camille Claudel


Eduardo Galeano. Ventanas. Fundación Editorial el Perro y la Rana. 2013

Imágenes tomadas de Internet.

lunes, 15 de junio de 2015

ESCRITORAS VENEZOLANAS






LA VOZ FEMENINA, EL ALMA, LO LUNAR
HANNI OSSOTT

“La voz femenina surge de un fondo volcánico: arriba la abertura, la fisura. Adentro: lava, fuegos…Un círculo la rodea, un pozo hondo, oscuro, informe la concentra. Hay allí riqueza contradictoria: el primer crimen, el primer amor y la venganza, también el aguijón. Lo virginal, lo sacro y lo irreverente e impúdico la conciernen. Ella canta desde un dolor primordial hecho alegría e himno. La voz femenina es ronca, lenta, una queja de la tierra. En ella habita la serpiente, la vencida por Apolo- el dios gobernador de la mujer, de lo mujer. Una de las sentencias del Oráculo de Apolo en Delfos  lo dice: gobierna a la mujer. Esto quiere decir: gobierna a lo femenino en ti, gobierna el ánima. Y bajo la figura del ánima, dice Emma Jung, aparecen tres arquetipos: la Gran Madre, la Profetisa y la Diosa del Amor. Ánima es eros y naturaleza.
Desde esa voz se trama y se teje el vivir. Se funda el ser. Desde esa voz- a veces aun sin voz-la palabra adquiere rango pues se haya ligada a la profundidad. Por la presencia de esa voz, el hombre a veces niega lo que no pertenece al Logos. Ella es el circulo negro que concentra la pasión, la muerte, la negación, el vivir, la paradoja que encierra vida y muerte.”


Foto tomada por Patricia Van Dalen



Del libro, El hilo de la voz, Antología critica de escritoras venezolanas del siglo XX.
 Yolanda Pantin, Ana Teresa Torres. Editorial Fundación Polar

Hanni Ossott, poeta y ensayista venezolana  (1946-2002). Profesora en la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela. Fue crítica de arte y traductora de poetas como Rainer María Rilke, D. H. Lawrence y Emily Dickinson. En 1972, le conceden el  Premio Nacional de Poesía,  José Antonio Ramos Sucre y en el año 1988, recibe el premio Nacional de Poesía del CONAC.

Imágenes tomadas de Internet

viernes, 15 de mayo de 2015

CRÓNICA BREVE DE UN BAUTIZO






Pues sí,  amigos, después de mucho batallar  nació mi primer libro, para mi solita. Y eso, que  corren tiempos difíciles en esta Venezuela; cuando no hay papel,  no hay tinta, o se va la luz y/o cualquier otro problema. Pero un día todos los astros se alinearon y pudo ser, gracias al esfuerzo y cariño que puso mi editora, Les Quintero, de la Editorial Lector Cómplice. Por cierto, que ese nombre tan bonito se debe a la novela  Rayuela, de Cortázar, al referirse “a un cierto tipo de lector contrapuesto al lector pasivo”. La presentación se realizó el 9 de Mayo,  en el marco del 7° Festival de la Lectura de Altamira, un lugar y una feria emblemáticos en Caracas. Mi presentadora-madrina fue Beatriz  García Naranjo, profesora y amiga, con la que comparto angustias y alegrías. Invitados; familiares,  amigos y todos los conocidos que me topaba por esos días, los cuales asistieron fieles, arropándome con su presencia y cariño. La sensación es la de entrar a un club privado y exclusivo; el de los publicados. Y como un niño en su primer día de colegio, todo expectante y asustado, te acercas a los grandes y conocidos  con un ¡¡¡¡holaaaaaa quieres ser mi amiguito?????? Y también como en el primer día de colegio, nunca falta el que te mira todo atravesado antes de hacerte un espacio en su círculo.



Con Beatriz García Naranjo, madrina y presentadora



Al día siguiente amaneces feliz, con una gran resaca, agotada de tanto saludo y abrazo, seca la boca de tanto hablar y una extraña sensación te habita el alma. Me imagino que se debe a la falta de costumbre, porque el oficio de escritor, es el más solitario y silencioso del mundo. Solo necesitamos un cuaderno y un lápiz y un rincón, o un cuarto propio, como diría mi admirada Virginia. El día siguiente del día después, vuelves a tus trabajos y oficios, un poco más alzada y con una sonrisa pegada a los labios, pensando que valió la pena todo el esfuerzo.


Con Jorge Gómez Jiménez, director de Letralia

miércoles, 29 de abril de 2015

NARRATIVA VENEZOLANA






                                                                       VENGANZA

Ednodio Quintero 

Empezó con un ligero y tal vez accidental roce de dedos en los senos de ella. Luego un abrazo y el mirarse sorprendidos. ¿Por qué ellos? ¿Qué oscuro designio los obligaba a reconocerse de pronto? Después largas noches y soleados días en inacabable y frenética fiebre.
Cuando a ella se le notaron los síntomas del embarazo, el padre enfurecido gritó: “Venganza”. Buscó la escopeta, llamó a su hijo y se la entregó diciéndole:
-Lavarás con sangre la afrenta al honor de tu hermana.
Él ensilló el caballo moro y se marchó del pueblo, escopeta al hombro. En sus ojos no brillaba la sed de venganza, pero sí la tristeza del nunca regresar. 






LA MUERTE VIAJA A CABALLO
Al atardecer, sentado en la silla de cuero de becerro, el abuelo creyó ver una extraña figura, oscura, frágil y alada volando en dirección al sol. Aquel presagio le hizo recordar su propia muerte. Se levantó con calma y entró en la sala. Y con gesto firme, en el que se adivinaba, sin embargo, cierta resignación, descolgó la escopeta.A horcajadas en un caballo negro, por el estrecho camino paralelo al río, avanzaba la muerte en un frenético y casi ciego galopar. El abuelo, desde su mirador, reconoció la silueta del enemigo. Se atrincheró detrás de la ventana, aprontó el arma y clavó la mirada en el corazón de piedra del verdugo. Bestia y jinete cruzaron la línea imaginaria del patio. Y el abuelo, que había aguardado desde siempre ese momento, disparó. El caballo se paró en seco, y el jinete, con el pecho agujereado, abrió los brazos, se dobló sobre sí mismo y cayó a tierra mordiendo el polvo acumulado en los ladrillos.La detonación interrumpió nuestras tareas cotidianas, resonó en el viento cubriendo de zozobra nuestros corazones. Salimos al patio y, como si hubiéramos establecido un acuerdo previo, en semicírculo rodeamos al caido. Mi tío se desprendió del grupo, se despojó del sombrero, e inclinado sobre el cuerpo aún caliente de aquel desconocido, lo volteó de cara al cielo. Entonces vimos, alumbrado por los reflejos ceniza del atardecer, el rostro sereno y sin vida del abuelo.


Ednodio Quintero, escritor venezolano,  nacido en el estado Trujillo. Profesor de la Universidad de los Andes (Mérida), admirador desde la infancia de los cronópios de Cortázar y del solitario Gregorio Samsa, Comenzó escribiendo cuentos cortos de intensas imágenes,  paisajes agrestes y economía de palabras, autenticas joyas de la narrativa venezolana. Con  la novela La danza del Jaguar  se abre un espacio definitivo en el panorama latinoamericano.

Interesado en la cultura oriental, reside por largas temporadas en Japón donde aprende el idioma y observa la vida. Ha prologado a Akutagawa, el autor de Rashomon, el mejor cuentista de habla japonesa. 
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