Mostrando entradas con la etiqueta Escriben.... Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Escriben.... Mostrar todas las entradas

martes, 10 de mayo de 2016

REZO EL CREDO O CREDO DE AQUILES NAZOA









Creo en Pablo Picasso, todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; creo en Charlie Chaplin, hijo de las violetas y de los ratones, que fue crucificado, muerto y sepultado por el tiempo, pero que cada día resucita en el corazón de los hombres; creo en el amor y en el arte como vías  hacia el disfrute de la vida perdurable; creo en los grillos que pueblan la noche de mágicos cristales; creo en el amolador que vive de fabricar estrellas de oro con su rueda maravillosa; creo en la cualidad aérea del ser humano configurada en el recuerdo de Isadora Duncan abatiéndose como una purísima paloma bajo el cielo del Mediterráneo; creo en las monedas de chocolate que atesoro secretamente debajo de la almohada de mi niña; creo en la fábula de Orfeo; creo en el sortilegio de la música, yo que en las horas de mi angustia, vi el conjuro de la Pavana de Fauré, salir liberada y radiante a la dulce Eurídice del infierno de mi alma; creo en Rainer Maria Rilke, héroe de la lucha del hombre por la belleza, que sacrificó su vida al acto de cortar una rosa para una mujer; creo en las flores que brotaron del cadáver adolescente de Ofelia; creo en el llanto silencioso de Aquiles frente al mar, creo en un barco esbelto y distintísimo que salió hace un siglo al encuentro de la aurora; su capitán Lord Byron, al cinto la espada de los arcángeles, y junto sus sienes un resplandor  de estrellas; creo en el perro de Ulises; en el gato risueño de Alicia en el País de las Maravillas, en el loro de Robinson Crusoe, en los ratoncitos que tiraron del coche de la Cenicienta, en Baralfino caballo de Rolando y en las abejas que labraron su colmena dentro del corazón de Martín Tinajero; creo en la amistad como el invento más bello; creo en los poderes creadores del pueblo; creo en la poesía y en fin, creo en mi mismo, puesto que sé que hay alguien que me ama.


Aquiles Nazoa (1920-1976)

Escritor, ensayista, poeta y humorista venezolano. Practicó toda su vida un periodismo combativo, criticando duramente la Venezuela saudita de los tiempos del auge petrolero. En 1948 obtiene el Premio Nacional de Periodismo, en la especialidad de escritores humorísticos y costumbristas.
Se exilió durante la dictadura de Pérez Jímenez, entre 1956 y 1958. 
Otras obras son: La torta que puso Adán, Pan y circo. Amor, cuando yo muera. Vida privada de los muñecos de trapo.  Humor y Amor 

Imágenes tomadas de Internet

                                                        

lunes, 8 de febrero de 2016

Cartas de amor entre Manuela Sáez y Simón Bolivar







>> Mis generales holgaron en perfidia para ayudarme a deshacerme de mi Manuela, apartándola en algunas ocasiones, mientras que yo me complacía con  otras. Por eso tengo esta cicatriz en la oreja. Mire usted ( enseñándome su grande oreja de S.E. la izquierda, que tiene una  fila de dientes muy finos,  y, como yo si yo no supiera tal asunto), este es un trofeo ganado en mal alid: ¡en la cama! Ella encontró un arete de filigrana debajo de las sábanas, y fue un verdadero infierno. Me atacó como un ocelote, por todos los flancos; me arañó el rostro y el pecho, me mordió fieramente las orejas y el pecho, y casi me mutila. Yo no atinaba cual era la causa o argumentos de su odio en esos momentos y, porfiadamente, me laceraba con esos dientes que yo también odiaba en esa ocasión. Pero ella tenía razón: yo había faltado a la fidelidad jurada, y merecía el castigo. Me calmé y rebajé mis ánimos, y cuando se dio cuenta de que yo no oponía resistencia, se levantó pálida, sudorosa, con la boca ensangrentada y mirándome me dijo:¡Ninguna, oiga bien esto señor, que para eso tiene oídos: ninguna perra va a volver a dormir con usted en mi cama (enseñándome el arete) No porque usted lo admita, tampoco porque se lo ofrezcan. Se vistió y se fue.




Las más hermosas cartas de amor entre Manuela y Simón.

Fundación Editorial El Perro y la Rana, 2010

Imágenes tomadas de Internet

lunes, 11 de enero de 2016

UNA NIÑA MALA




Quiero ser una niña mala y no lavar nunca los platos y escaparme de casa. No voy a explicarle las tareas a nadie, ni a tender la cama, no quiero esperar en el balcón, suspirando y aguantando lágrimas, la llegada de papá. Ni con mamá ni con nadie. Cuando sea una niña mala gritaré, lloraré dando alaridos hasta que la casa se caiga. Cuando sea una niña mala no voy a volver a marearme  y a vomitar. Porque no voy a subir al auto que no quiero, para dar las vueltas y los paseos que no quiero, ni voy a comer lo que no quiero, ni a temer que alguien diga si vomitas te lo tragas, pero a papá no se lo hacen tragar. Yo voy a ser una niña mala y solo voy a vomitar cuando me dé la gana, no cuando me obliguen a comer.
Llegaré con  rastros de lápiz rojo en la camisa, oleré a sudor y a trago y me acostaré con la ropa sucia puesta, y roncaré hasta despertar a toda la familia. Todos despiertos, cada uno callado en su rincón, respirando miedo. Quiero ser el ogro y comerme a todos los niños, especialmente a los que no duermen mientras yo ronco y me ahogo. Porque los niños cobardes me irritan. Quiero niños malos y quiero una niña mala que no se asusta por nada.
(…)



La niña mala no tendrá que hacer visitas ni saludar, pie atrás y reverencia, ni sentarse con falda extendida, las manos quietas, sin cruzar las piernas. Las cruzará, el tobillo sobre la rodilla, y las abrirá, el ángulo de  más de noventa, la cabeza alta y la espalda ancha y larga, y se tocará donde le provoque. No volverá a hacer tareas, ni a llevar maleta, ni a dejarse hacer las trenzas, a tirones, cada madrugada, entre el huevo y el café. Nadie le pondrá lazos en la coronilla ni le tomaran fotos aterradas. Tendrá pelo de loba y se sacudirá desde las orejas hasta la cola antes de enfrentarse al bosque.
(...)






Montserrat Ordóñez Vilá. 17 Narradoras Latinoamericanas. Impreso en México 1998 por X Pert Press S.A.de C.V.


Montserrat Ordóñez (1941-2001) colombiana nacida en Barcelona, España. Poeta, traductora, editora y ensayista. Doctora  en Literatura Comparada de la Universidad de Wisconsin. Se desempeñó como profesora titular de la Universidad de los Andes. Publicó entre otros: Ekdysis (poesía), la compilación de textos, La Vorágine: Textos críticos, Escrituras de Hispanoamérica: Una guía bio-bibliográfica

Imágenes tomadas de Internet

jueves, 10 de septiembre de 2015

CUENTOS CORTOS DE ÁNGELES MASTRETTA




DE OFICINA A OFICINA
A las nueve de la noche, Amalia llevaba once horas de trabajo de parto. Tenía la palidez de una hoja en blanco y el cansancio la había dejado en un silencio que sólo interrumpía su respiración sin rumbo. Entonces su marido llegó de la oficina con la corbata bien anudada y el cabello en paz. Se la quedó mirando, le puso una mano en la mejilla y le dijo: - No te imaginas qué día tan pesado he tenido.





PÉRDIDAS
A  veces el rumor de la nostalgia le subía desde los pies hasta la frente. Y desde las orejas hasta el ombligo algo ardiente le iba corriendo bajo la piel hasta que le brotaba un sudor tibio que en lugar de  aliviarla la ponía al borde de un ataque de llanto. Todo eso empezó a pasarle cuando un hombre que era dos al mismo tiempo desapareció de su vera como de pronto amaina un temporal.
_ Eso es la menopausia- le dijo su hermana tras oírla describir aquella sensación  de angustia repentina-. No tiene nada que ver con la pérdida del animal esquizofrénico que se te fue. Por drástica que te parezca la pérdida de un marido, nunca devasta como la pérdida del estradiol.




RAZÓN DE SOBRA
Soñó que se encontraba con la novia de su marido y no la mataba. Siempre había tenido ganas de apretarle el pescuezo siquiera un ratito. Ganas de encajarle una piedra de su collar en la tráquea, pero nunca pensó que se la encontraría porque sus mundos quedaban tan lejos que si ella hubiera vivido en Bagdad y no en la colonia vecina, de todos modos hubiera estado más cerca Bagdad. No caminaban las calles a la misma hora, ni buscaban la sombra bajo los mismos árboles, ni el sol les ahuyentaba el mismo frío. Por eso no la mató.


DEL LIBRO MARIDOS,  DE  ÁNGELES MASTRETA
2010 EDITORIAL  PLANETA  MEXICANA, S.A de C.V


Imágenes tomadas de Internet

martes, 30 de junio de 2015

RECORDADO GALEANO






EL VIAJE


Oriol Vall, que se ocupa de los recién nacidos  en un hospital de Barcelona, dice que el primer gesto humano es el abrazo. Después de salir al mundo, al principio de sus días, los bebés manotean, como buscando a alguien.
Otros médicos, que se ocupan de los ya vividos, dicen que los viejos, al fin de sus días, mueren queriendo alzar los brazos.
Y así es la cosa, por muchas vueltas que le demos  al asunto, y por muchas palabras que le pongamos. A eso, así de simple, se reduce todo: entre dos aleteos, sin más explicación, transcurre el viaje.



El Beso de Auguste Rodin

VENTANA SOBRE LA UTOPÍA

-Ella está en el horizonte-dice Fernando Birri-. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca, nunca la alcanzaré.

¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar.



Vertume y Pomona de Camille Claudel


Eduardo Galeano. Ventanas. Fundación Editorial el Perro y la Rana. 2013

Imágenes tomadas de Internet.

martes, 14 de octubre de 2014

BOTELLA AL MAR PARA EL DIOS DE LAS PALABRAS







Entre los grandes amores del Gabo, estuvo el de la palabra. De ella vivió, con ella enamoró a Mercedes, su amor más fiel,  y por ellas pasó a la historia como uno de los grandes escritores de habla hispana. Pero nunca estuvo conforme  con la complicación que representaban algunas de ellas a la hora de escribir y expresar ideas. Era un hombre  sencillo en sus esquemas mentales, las cosas debían tener un uso práctico y acertado, sino,  de que valían…en sus relatos administraba las palabras con criterios de escasez, como buen cuentista que era. Él lo dijo muchas veces, “escribía para que lo quisieran”, era un seductor nato, y esa seducción pasaba por la palabra principalmente. 


 El día que inauguró en México 1977, el 1° Congreso Internacional de la Lengua Española, rodeado de los grandes señores  de las letras, no pudo dejar de expresar su inconformidad: "A mis doce años de edad estuve a punto de ser atropellado por una bicicleta. Un señor cura que pasaba me salvó con un grito: Cuidado! El ciclista cayó a tierra. El señor cura, sin detenerse, me dijo: Ya vio lo que es el poder de la palabra? Ese día lo supe. Ahora sabemos, además, que los mayas lo sabían desde los tiempos de Cristo, y con tanto rigor, que tenían un dios especial para las palabras.  En ese sentido, me atrevería a sugerir ante esta sabia audiencia que simplifiquemos la gramática antes de que la gramática termine por simplificarnos a nosotros.


 Humanicemos sus leyes, aprendamos de las lenguas indígenas a las que tanto debemos lo mucho que tienen todavía para enseñarnos y enriquecernos, asimilemos pronto y bien los neologismos técnicos y científicos antes de que se nos infiltren sin digerir, negociemos de buen corazón con los gerundios bárbaros, los ques endémicos, el dequeísmo parasitario, y devolvamos al subjuntivo presente el esplendor de sus esdrújulas: váyamos en vez de vayamos, cántemos en vez de cantemos, o el armonioso muéramos en vez del siniestro muramos. Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y jota, y pongamos más uso de razón en los acentos escritos, que al fin y al cabo nadie ha de leer lagrima donde diga lágrima ni confundirá revolver con revólver. Y que de nuestra be de burro y nuestra ve de vaca, que los abuelos españoles nos trajeron como si fueran dos y siempre sobra una?"

Imágenes tomadas de la red

martes, 16 de septiembre de 2014

UN CUENTO FEMINISTA




ARREPENTIMIENTO TARDÍO

Adán no estaba contento. Eva no daba el ancho que él necesitaba. Era tonta como una puerta giratoria, no podía discutir con ella temas interesantes y de tanta obsecuencia lo tenía hasta más arriba de la coronilla. Además dormía con ayuda de píldoras y permanecía en un estado de languidez insoportable.
Además, Adán no podía dejar de recordar a Lílith y la vida interesante que había llevado junto a ella. No había dos días iguales. Lílith era inteligente, siempre estaba inventando cuentos e historias sorprendentes, hacía mil cosas entretenidas, se reía como una niña con los chistes y a la hora de hacer el amor, era incansable y creativa.
- Dios, quiero pedirte una tercera oportunidad, esta vez con Lílith, pero me gustaría que le hicieras algunos cambios. Por ejemplo que no me discutiera tanto y que no pretendiera tener un mundo propio. – le pidió a Dios.
-Lo siento mucho, Adán, hasta aquí no más llegan los cambios. No puedes andar por la vida cambiando de mujer como quien cambia de hoja de parra. Te di la posibilidad de elegir y elegiste. Y además, estas esperando un hijo. O Eva o nada- le contestó Dios algo molesto.
Y Adán tuvo que irse con el rabo entre las piernas, mordiéndose los nudillos de pura rabia contra Dios, que era tan poco comprensivo y magnánimo. Si para él era fácil ayudarlo con sus problemas de pareja: era cosa de que chasqueara los dedos para volver todo a su lugar, también como estaba antes.





Gabriela Aguilera. Escritora chilena, estudió Antropología en la Universidad de Chile, e hizo un diplomado en Estudios Mexicanos en la UNAM.
Arrepentimiento tardío, pertenece al libro Fragmentos de espejos, microcuentos escritos con una mirada de género, como ella comentó: “Escribí Fragmentos de espejo porque tuve que mirarle la cara y soportar la ley de divorcio en mi país”.
Pertenece a una interesante iniciativa de Ciclo de Lecturas  Públicas donde lee textos propios y ajenos en las distintas Bibliotecas Públicas, para después establecer un diálogo abierto con los asistentes, donde se establecen lazos entre escritor y lector.


lunes, 1 de septiembre de 2014

LA MOSCA QUE SOÑABA SER ÁGUILA






 Los cuentos de  Augusto Monterroso se parecen a él: son pequeños y compuestos de un tierno cinismo. Su escritura es minuciosa y cuidada. Sus personajes, desde ranas, ovejas y moscas, parece recordarnos como Machado, que la belleza del lo escrito,  no requiere de grandes temas transcendentales, sólo de la mirada lúcida y sensible de que ve más allá de la superficie  de lo que nos rodea. Después, esos personajes  nos muestran la precariedad de lo humano, nuestros límites y quimeras, pero siempre dejando un espacio a la compasión porque nada del ser, le es ajeno.





Había una vez una Mosca que todas las noches soñaba que era un Águila y que se encontraba volando por los Alpes y por los Andes.

En los primeros momentos esto la volvía loca de felicidad: pero pasado un tiempo le causaba una sensación de angustia, pues hallaba las alas demasiado grandes, el cuerpo demasiado pesado, el pico demasiado duro y las garras demasiado fuertes; bueno, que todo ese gran aparato le impedía posarse a gusto sobre los ricos pasteles o sobre las inmundicias humanas , así como sufrir a conciencia dándose topes contra los vidrios de su cuarto.

En realidad no quería andar en las grandes alturas o en los espacios libres, ni mucho menos. Pero cuando volvía en sí lamentaba con toda el alma no ser un Águila para remontar montañas, y se sentía tristísima de ser una Mosca, y por eso volaba tanto, y estaba tan inquieta, y daba tantas vueltas, hasta que lentamente, por la noche, volvía a poner las sienes en la almohada.  



jueves, 24 de julio de 2014

LA SUERTE





¡ Ay la suerte, la suerte! con ella se nace o la vamos desarrollando con pensamientos y aptitudes positivas,  pareciera que si...

LO QUE LAS PERSONAS CON SUERTE TIENEN EN COMÚN.

Las características de las personas con suerte, incluyen el tener riesgos y saber cuando llega la hora. Aquí vamos a intentar  acabar con algunos mitos sobre las personas suertudas, y ayudarte a tener aptitudes que maximicen tu suerte.
 Los suertudos tienen tanta mala suerte en la vida como cualquier persona normal. Básicamente eres tan suertudo como lo que tú crees que eres.
La mayor característica  de los que tienen suerte es su concentración.



Los suertudos se concentran en cosas diferentes en comparación de los que tienen mala suerte.
Los suertudos   se acuerdan de las cosas buenas que les ha pasado y olvidan los malas.
Ellos ignoran a las personas negativas y evitan pensamientos negativos.
 Los suertudos crean su propia suerte a través de sus pensamientos y acciones. Las personas positivas emiten radiaciones positivas.




Una característica común en los suertudos  es una actitud positiva y ganas de arriesgar en dirección a sus objetivos. Cuando tú piensas que tienes mala suerte, influencias tu manera de pensar y acabas por crear condiciones para que la mala suerte aparezca.

Fallar forma parte de la vida, pero los suertudos ven las cosas de forma diferente.
Otra característica  positiva en ellos es su perspectiva positiva. 

jueves, 3 de julio de 2014

ELOGIO AL SILENCIO


Soy una gran admiradora del silencio y de sus espacios abiertos a la reflexión, por eso cuando encontré estas frases tan lúcidas, pensé compartirlas porque no tienen desperdicio, cada escritor  con su estilo y manera de ver la vida, aunque el denominador común parece la ironía...

«El hombre es el único animal que come sin tener hambre, bebe sin tener sed y habla sin tener nada que decir», decía Marc Twain. Por eso, contra el bullicio, la verborragia y la cháchara en general, recopilamos reflexiones que giran en torno al beneficio de expresarse solo cuando se justifica. Aquí vamos, con la ayuda de frases acertadas de escritores que sabían del valor de cada palabra. 

En general, la expresión excesiva está asociada a la carencia de contenido





«Se tiende a poner palabras allí donde faltan las ideas», denunciaba el escritor alemán Johann Wolfgang von Goethe.

«Cuanto menos piensan los hombres, más hablan», declaraba Montesquieu.

Thomas S. Eliot lo planteaba, con ingenio, de este modo:

«Bendito sea el hombre que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrárnoslo con sus palabras».

Una variante de lo cual es este lema de Pitágoras (que muchas veces se atribuye a otros pensadores célebres e incluso a humoristas, como Groucho Marx): «Más le vale a un hombre tener la boca cerrada, y que los demás lo crean tonto, que abrirla y que los demás se convenzan de que lo es».

A la inversa, la capacidad de contenerse de hablar está asociada a cierta sabiduría o al menos a un aprendizaje:

«Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar», reconocía Ernest Hemingway.

Y Winston Churchill: «A menudo me he tenido que comer mis palabras y he descubierto que eran una dieta equilibrada».

También aparece asociada a la obtención de un beneficio:

«Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras», según William Shakespeare.

Finalmente, Quevedo resumía poéticamente la diferencia entre cantidad y calidad:

«Las palabras son como las monedas, que una vale por muchas como muchas no valen por una»


Texto tomado de Libros en Red

http://www.librosenred.com

Imágenes Catrin Velz Stein, tomadas de la Red

martes, 20 de mayo de 2014

ALGUNAS PERLAS DE MONTAIGNE




 Mucho me agradaría tener un conocimiento más perfecto de las cosas, mas no quiero comprarlo a cualquier precio. Mi proyecto es pasar dulcemente y no laboriosamente lo que me queda de vida. No hay por lo que quiera romperme la cabeza, ni siquiera por el saber, cualquiera que sea su labor. En los libros sólo busco deleitarme mediante sano entretenimiento; o si estudio, sólo busco con ello el saber que trata del conocimiento de mi mismo y que puede instruirme para bien morir y bien vivir.

No me muerdo las uñas si hallo dificultades al leer; ahí las dejo, tras haberlas incado el diente dos o tres veces. Si en ellas me emperrara, me perdería y también perdería el tiempo: pues tengo una mente primaria. Lo que no veo de entrada, menos lo veo obstinándome en ello. Nada hago sin alegría; y el esfuerzo excesivo me obnubila el entendimiento, me lo entristece y me lo cansa.

Digo libremente mi parecer sobre todas las cosas, incluso sobre aquellas que quizás se salen de mi inteligencia, que en modo alguno considero que pertenecen a mi jurisdicción. Lo que opino de ellas revela la medida de mi vista y no la medida de las cosas.




De los Libros, perteneciente a los Ensayos publicados en 1595.

Michel de la Montaigne (1533-1592), escritor, filósofo y humanista francés. Se le considera el padre del género ensayístico, al cual dedicó gran parte de su tiempo y sus energías. Retirado de la vida pública, se instaló en su castillo de Montaigne, cerca de Burdeos, donde se dedicó a escribir lo que él consideraba una escritura exenta de artificios, donde se mostraba como era y lo que pensaba, expresando su crítica hacía la cultura,  la religión y la política de su época. Su premisa era “describir al hombre y, en particular a mí mismo” por medio de un lenguaje claro y preciso, al alcance del hombre de su tiempo.

Imágenes tomadas de Internet.

miércoles, 26 de marzo de 2014

MICROFICCIONES




Yo todo lo consulto con mi almohada porque la sé de buen juicio. Ella me escucha en silencio y me responde con sensatez. En la conversación interviene la frazada. (Al final, siempre le hago caso al colchón, que es un irresponsable.)

Mi cara en los sueños no coincide con mi cara en el espejo. Mi cara en el espejo no coincide con mi cara en las fotografías. Mi cara en las fotografías no coincide con mi cara en movimiento. Mi cara, decididamente, no coincide.

Despiértese, que es tarde, me grita desde la puerta un hombre extraño. Despiértese usted, que buena falta le hace, le contesto yo. Pero el muy obstinado me sigue soñando.

Un grito entra por la ventana. Si lo dejo salir, volverá a molestarme. Rápidamente bajo las persianas y me entiendo con él. Le propongo sonar libremente en los horarios que prevé el reglamento. Él es frugal. Yo soy generosa. Sin embargo la convivencia nos resulta imposible. A la larga dormir toda la noche con un grito reprimido suele traer dolores de cabeza.

A veces me despierto de visiones horribles, agitada, angustiada, llorando. Para calmarme le pido a mi marido que me deje apoyar la cabeza en su cuerpo y me abrace bien fuerte con todos sus tentáculos.


Microficciones de Ana María Shua

Ana María Shua 1951, escritora argentina, amante de la escritura y la lectura, como ella misma declara en Confieso que he leído, aparte de su Maestria en Artes y Literatura, se ha diversificado en la publicidad, el periodismo y ha escrito guiones para cine. Microficciones está sacado de La sueñera, libro difícil de clasificar ya que contienen distintos géneros, entre ellos, estas Microficciones.


Imagen tomada de la red



miércoles, 29 de enero de 2014

AL ALIMÓN


Amigos, Federico García Lorca y Pablo Neruda


Dimos una gran sorpresa. Habíamos preparado un discurso al alimón. Ustedes probablemente no sepan lo que significa esa palabra y yo tampoco lo sabía. Federico, que estaba siempre lleno de invenciones y ocurrencias, me explicó: “Dos toreros pueden torear al mismo tiempo el mismo toro y con un único capote. Esta es una de las pruebas más peligrosas del arte taurino. Por eso se ve muy pocas veces. No más de dos o tres en un siglo y solo pueden hacerlo dos toreros que sean hermanos o que, por lo menos, tengan sangre común. Esto es lo que se llama torear al alimón”.
Y esto es lo que hicimos, pero nadie lo sabía. Cuando nos levantamos para agradecer al presidente del Pen Club el ofrecimiento del banquete, nos levantamos al mismo tiempo, cual dos toreros, para un solo discurso. Como la comida era en mesitas separadas, Federico estaba en una punta y yo en la otra, de modo que la gente me tiraba a mí de la chaqueta creyendo en una equivocación, y por otro hacían lo mismo con Federico. Empezamos, pues, hablar al mismo tiempo diciendo él: “Señoras” y continuando yo con “Señores” entremezclando hasta el fin nuestras frases de manera que pareció una unidad hasta que dejamos de hablar. Aquel discurso fue dedicado a Rubén Darío, porque tanto Garcia Lorca como yo, sin que se nos pudiera sospechar de modernistas, celebrábamos a Rubén Darío como uno de los grandes creadores del lenguaje poético en el idioma español.


Confieso que he vivido.
 Pablo Neruda

Imágenen tomadas de la red

jueves, 5 de diciembre de 2013

LAS VISITAS





Inevitable  en estas fechas, como el turrón y las almendras,  me pongo nostálgica cuando se pasean por mi memoria aquellos personajes y acontecimientos que me acompañaron durante la infancia. Leyendo las Memorias de Terenci Moix, mitad recuerdo, mitad fantasía, encontré este pasaje sobre las visitas que me hizo recordar aquellas que nos hacían familiares y amigos, y las que hacia mi madre, conmigo de compañía. Me recuerdo sentadita en una silla,  mis pies colgando y mi madre con su locuacidad habitual, relatando cualquier episodio familiar, disfrutando un montón, mientras yo me aburría con solemnidad de niña educada. Me agrada saber que para otros niños, también estas visitas pasaron a pertenecer al archivo personal de su memoria, y  como yo,  las vieron asombrados, con ojos y oídos bien abiertos, escuchando las conversaciones de los mayores, incomprensibles muchas veces, misteriosas otras, y casi siempre aburridas.




Por la mañana, el barrio se convertía en el feudo de las vecinas. Como sea que los maridos partían en búsqueda del jornal y los adolescentes a la escuela, sólo quedábamos los pequeñuelos o aquellos hombres, más escasos que se ocupaban de los negocios radicados en el barrio. Quedaba el tendero, el carnicero, los aprendices de pastelería, el quiosquero, es decir, los que a causa de su trabajo perdían su condición masculina para convertirse en prototipos. Pululando a su alrededor, en busca de sus servicios, el mujerío formaba un guirigay alborotando, proclives al grito y al insulto. Cuando esto no ocurría o cuando había pasado, las mujeres solían entregarse a un cotilleo  inofensivo formando corros y corrillos que llenaban las aceras de la calle y entre las cuales no era extraño localizar a mi madre. Para ser exactos, pasó entre aquella congregación muchos años de palique.





Por la tarde me encontraba ante otro tipo de mujer. Eran las “visitas” como entonces se llamaban a un curioso elenco de personajes, que se instalaban en los hogares a la hora del café  y no se largaban hasta que la más decidida, entre las mujeres de la casa, anunciaba que ya era tiempo de preparar la cena. Distinguiese de las vecinas normales porque solían llegar desde otros barrios, mucho más cercanos al envidiado Ensanche que a nuestro Peso de la Paja. Eran, por lo tanto, señoronas indiscutibles. Yo notaba en mis familiares cambios de apreciación muy repentinos. Se mostraban amables y de excelente humor mientras la visita estaba presente; pero, no bien cerraban la puerta tras ella, la maldecían y aseguraban  que el próximo día pondrían la escaba boca abajo para que se marchase antes. Pero yo seguía esperando con verdadero anhelo a las visitas que llegaban de barrios altos y se parecían mucho a las damas que salían en los dibujos del dibujante Freixas, con sus peinados altos Arriba España, las cejas cuidadosamente depiladas, zapatos de tacón muy afilados y las uñas pintadas con brillo tan rutilantes que dijeran se llamitas arracadas del fuego del infierno. Las visitas recordaban a perfumes Maderas de Oriente, a colonia Maja, a bisutería fina y a peletería de imitación…




Fotos de Catalá Roca, tomadas de la red

Memorias. El peso de la paja 1
El cine de los sábados

Terenci Moix

lunes, 16 de septiembre de 2013

LECTURAS A LA ABUELA



Amigos, les traigo estos fragmentos de los recuerdos, anti memorias como él las llama, del poeta colombiano Jotamario Arbelaez, sus inicios en la lectura, su relación con la abuela, la causante de alebrestarle la imaginación entre oraciones y novelas de amor...

Rezamos o leemos, me pregunta mi abuela todas las noches después de persignarnos y santiguarnos. Ella va trayendo al escondido -y después los devuelve- algunos libros de la biblioteca de Luis, el esposo de la tía Tina, y me pide que se lo lea, pues ella, a pesar de lo viva que es, no tuvo tiempo ni paciencia para aprender a leer y escribir.
Solo cuando estoy muy cansado de haber jugado al futbol en el pasaje me transo por las oraciones, entre las que no faltan el Padrenuestro, el Avemaría, la Salve, el Señor mío Jesucristo, y una que me gustaba mucho y no volví a oír y rezaba: Bendita sea tu pureza/Y eternamente lo sea/En tan graciosa belleza/Hoy todo un Dios se recrea (…)
…Nos acostamos a las ocho, ella en su cama grande y la mía contra la pared de la pieza, donde todas las noches sacramentalmente me orino. Antes de la sesión reglamentaria  de paseos por la gran comedia humana, ella apaga la luz, se pone el camisón al  oscuro y orina sentada en la bacinilla con un chorrito cantarino que pone al aire hacer olas. Enciende, abre el escaparate y saca de él una media de aguardiente de la que bebe un trago largo, escupe en la bacinilla caliente, se cobija y me da la orden de arranque. Un centavo por página leída fue mi tarifa.



 El primer libro que le leí por capítulos fue El hombre de la máscara de hierro, del que quedé enamorado. Después siguieron El  Conde de Montecristo, Veinte años después, lo que nos hizo devolvernos a Los tres mosqueteros, y La hija maldita (“ Leeme una miajita de Lucilamiller”, me pedía). De allí pasamos a La hija del cardenal ( por error , pues me hizo suspender la lectura cuando empezaron las bacanales de los clérigos), El jorobado de Notre Dame, y empezamos los Miserables, pero tiré la toalla porque me mamó Víctor Hugo. Nos pasamos al atormentado de Maupassant. Y allí empezaron mis migas con la literatura francesa…


Jotamario Arbelaez (Cali, 1940)
Nada es para siempre. Antimemorias de un dadaísta.
Ed. El perro y la rana. Venezuela
Imágenes de Fernando Botero, tomadas de la red
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...